La Fundación Marina Orth ‘exporta’ su modelo educativo

Cada viernes, después de darle vueltas y más vueltas a su destornillador, Cristian Ángel recibe una grata recompensa. Por ayudar a mantener en perfecto funcionamiento los 270 computadores que hay en su colegio, este estudiante del grado sexto de la Institución Educativa Rural Marina Orth que no llega al metro y medio de estatura , puede llevarse uno de estos laptops para su casa durante el fin de semana.

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